Lo que comenzó como un viaje rutinario de Dubái a Tel Aviv se transformó en cuestión de segundos en una pesadilla a 34 mil pies de altura en el vuelo de Flydubai, cuando los pasajeros sintieron que el avión perdía bruscamente el control y caía en picada hacia la frontera con Jordania.
Testigos a bordo describieron la violenta maniobra como una caída libre idéntica a una montaña rusa, provocando un desplome de miles de pies en apenas un minuto que dejó a la cabina sumida en la incertidumbre y el terror generalizado.
Lejos de ceder al pánico, la situación escaló cuando se desató una pelea cuerpo a cuerpo cerca de la cabina de mando, donde los pasajeros descubrieron que la repentina emergencia era provocada por una disputa interna en la que el copiloto intentaba presuntamente estrellar la aeronave.
Ante el inminente peligro de catástrofe, los viajeros ubicados en la parte delantera decidieron intervenir por cuenta propia, logrando someter y neutralizar al agresor en medio de un forcejeo que dejó manchas de sangre y heridas abiertas.
Tras el caos y con la asistencia improvisada de un médico entre los asientos, la aeronave logró desviar su rumbo y aterrizar de emergencia en Tabuk, Arabia Saudita, donde los pasajeros respiraron aliviados tras sobrevivir a uno de los incidentes aéreos más insólitos de los últimos tiempos.







