Las autoridades judiciales de Irán ejecutaron en la madrugada de este miércoles a dos hombres acusados de participar en las protestas del pasado mes de enero, elevando a al menos 31 la cifra total de manifestantes ahorcados en relación con dichos acontecimientos.
Los condenados, identificados por la agencia Mizan como Alí Hemati y Mayid Nikandish, fueron ahorcados a primera hora tras completarse los procedimientos legales y recibir la ratificación del Tribunal Supremo. Según la versión oficial del Poder Judicial, ambos hombres fueron señalados como «activistas y líderes» de los disturbios registrados el 8 de enero en la zona de Tabarsi, en la ciudad nororiental de Mashad.
La acusación formal indicó que los implicados atacaron comercios, incendiaron bienes públicos mediante el uso de artefactos incendiarios y agredieron con armas blancas a miembros de la milicia Basij, fuerza de voluntarios islámicos subordinada a la Guardia Revolucionaria.
De acuerdo con los expedientes judiciales difundidos por el órgano oficial, Hemati reconoció haber empleado un cóctel molotov y haber apuñalado a un miliciano, mientras que Nikandish admitió haber portado un cuchillo y difundido registros audiovisuales de las movilizaciones al extranjero.







