El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, denunció la presencia de más de 8,000 soldados norcoreanos en territorio ruso y alertó sobre la pronta llegada de un contingente adicional de 10,000 efectivos. Según los informes de inteligencia de Kiev, la cooperación militar no solo incluye tropas de combate, sino también el envío de miles de trabajadores norcoreanos a plantas industriales rusas, como la fábrica de Alabuga en Tartaristán, dedicadas al ensamblaje de drones de ataque Geran (versión rusa del modelo iraní Shahed).
A cambio de tropas, munición de artillería y misiles, Rusia ha transferido tecnología militar estratégica y apoyo técnico a Pyongyang. Esta alianza ha permitido a Corea del Norte instalar sus propias líneas de producción de drones de ataque tipo Shahed dentro de su territorio, complementando la asistencia con experiencia de combate real y la modernización de sus capacidades bélicas.
El intercambio bidireccional consolida un eje militar entre Moscú y Pyongyang que intensifica la escala del conflicto en Europa del Este y enciende las alarmas de la comunidad internacional sobre la proliferación tecnológica en la península de Corea, incrementando la amenaza a la seguridad global.







