Un masivo ataque nocturno con misiles de precisión y drones lanzado por las Fuerzas Armadas de Rusia golpeó de forma simultánea centros logísticos, redes informáticas, instalaciones portuarias y de transporte en las regiones de Kiev y Odesa, según confirmó el Ministerio de Defensa ruso y corroboró parcialmente el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.
En la capital ucraniana, los bombardeos impactaron en un depósito de la estación ferroviaria Kiev-Pasazhirski —sitio que, de acuerdo con Moscú, almacenaba componentes y misiles de crucero de largo alcance—, además de los centros de procesamiento de datos Bimobile y Parkovy, claves para la transmisión de información y operaciones gubernamentales y militares. Las embestidas también afectaron complejos de negocios, un almacén de fabricación de vehículos aéreos no tripulados en Belogorodka y diversos edificios residenciales.
Por su parte, en la región costera de Odesa, los proyectiles ruso-militares destruyeron una subestación eléctrica en Usatove encargada de abastecer los puertos del mar Negro, un taller de producción de drones en Velikodolinske, una institución educativa, una residencia y dos embarcaciones de bandera extranjera.
Zelenski denunció que la ofensiva nocturna se extendió también con ataques a subestaciones eléctricas y blancos civiles en al menos una decena de regiones ucranianas, profundizando los daños sobre la red energética del país ante la escalada del conflicto.







