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El presidente de Burkina Faso, Ibrahim Traoré, advirtió sobre una posible ruptura definitiva de las relaciones diplomáticas y comerciales con la Unión Europea, al tiempo que acusó formalmente a diversos gobiernos del bloque de encabezar operaciones clandestinas de espionaje e injerencia dentro de su territorio.

Durante una alocución transmitida a nivel nacional, Traoré enfatizó que la junta militar que encabeza no tolerará agresiones contra la soberanía del país africano. El mandatario vinculó las presuntas labores de inteligencia extranjera con intentos por desestabilizar al gobierno de transición y reafirmó que Burkina Faso reorientará sus alianzas estratégicas hacia socios que respeten su autodeterminación.

La declaración profundiza el distanciamiento geopolítico de la nación saheliana respecto a sus tradicionales socios occidentales, proceso iniciado tras la expulsión de las tropas francesas y el cierre de misiones diplomáticas del antiguo poder colonial. Con este ultimátum, el régimen de Uagadugú escala las tensiones con Bruselas y consolida su alineamiento con el bloque de la Alianza de Estados del Sahel.