El equipo de golf de Estados Unidos logró una épica remontada ante el combinado Internacional en el Medinah Country Club, en las afueras de Chicago, para adjudicarse su undécimo título consecutivo en la Copa Presidentes. Tras llegar a la jornada final de duelos individuales en desventaja por 10.5 a 7.5, los estadounidenses reaccionaron en la sesión dominical hasta superar los 15.5 puntos requeridos para retener el trofeo y cerrar la competición con un marcador final de 17-13.
El punto decisivo de la victoria fue sellado por el debutante Jacob Bridgeman, quien superó por 1 arriba al australiano Min Woo Lee tras embocar un embocador putt de par en el último hoyo. La jornada también contó con sólidas actuaciones individuales de figuras como Cameron Young, Justin Thomas, Scottie Scheffler, Collin Morikawa, Patrick Cantlay y el novato de 21 años Jackson Koivun, quienes inclinaron la balanza a favor del cuadro local.
El evento estuvo marcado por la presencia del presidente estadounidense Donald Trump, quien asistió al campo de golf y dirigió un breve mensaje a los jugadores previo al inicio de los partidos. Al término del certamen, tanto el capitán del equipo norteamericano, Brandt Snedeker, como la leyenda del golf Tiger Woods elogiaron públicamente la capacidad de reacción e intensidad mostrada por el equipo para concretar el triunfo.
Con este resultado, la selección de Estados Unidos amplió su abrumador dominio en el torneo bienal frente a selecciones internacionales procedentes de fuera de Europa, elevando su récord histórico a 14 victorias, un empate y solo una derrota. Por su parte, la escuadra Internacional no pudo mantener la ventaja inicial conseguida en los primeros enfrentamientos y vio extenderse su sequía de títulos desde su única victoria registrada en 1998.







