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El Parlamento de Hungría aprobó este lunes retirar la inmunidad al primer ministro, Péter Magyar, a petición propia, con el objetivo de someterlo a una investigación penal por el presunto robo de un teléfono móvil ocurrido en 2024 en una discoteca, dispositivo que presuntamente arrebató a un ciudadano y arrojó al río Danubio, según reportó Deutsche Welle.

La decisión de la cámara también alcanzó al ex ministro de Cultura Balázs Hankó y al ex ministro de Desarrollo Miklós Seszták, ambos funcionarios de la administración de Viktor Orbán. Hankó enfrenta acusaciones por la presunta malversación de más de 40 millones de euros en fondos públicos —recursos que la fiscalía vincula con el financiamiento de la campaña electoral de 2026—, mientras que Seszták es investigado por la supuesta aceptación de sobornos millonarios en la adquisición de autobuses a precios sobrevalorados.

La votación salió adelante de forma holgada con el respaldo del partido Tisza, liderado por Magyar y titular de más de dos tercios de los escaños, mientras que la bancada de Fidesz y el Partido Popular Demócrata Cristiano optaron por boicotear la sesión. Los dos exministros rechazaron las imputaciones en su contra.

Por su parte, Magyar calificó la acusación sobre el teléfono como una «farsa» orientada a un «asesinato de reputación» política, denunciando un supuesto intento de la fiscalía por mezclar su situación con las pesquisas contra los antiguos funcionarios de Orbán, quien gobernó durante 16 años.