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Una intensa jornada de bombardeos rusos contra diversos objetivos en Ucrania dejó un saldo de al menos seis civiles muertos y 53 heridos, según informaron este lunes las autoridades locales. Los ataques se produjeron tras una semana de gestiones diplomáticas en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que buscaron impulsar negociaciones para poner fin al conflicto iniciado hace cuatro años y medio.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, descartó avances inmediatos hacia un acuerdo de paz, atribuyéndolo a las recientes ofensivas ucranianas, incluidas las registradas durante los comicios parlamentarios en Rusia. “Ucrania tendrá que pagar un precio por las acciones que han tenido lugar en los últimos meses”, advirtió Peskov a los medios.

A pesar de que el frente de batalla de mil 250 kilómetros ha permanecido estático debido al uso masivo de drones, el ejército ucraniano aseguró haber logrado nuevos avances en la región oriental de Donetsk mediante una ofensiva bautizada como “Operación Vivaldi”. El Tercer Cuerpo de Ejército ucraniano indicó que recuperó 51 kilómetros cuadrados adicionales, elevando a 176 el total recapturado desde el inicio de esta campaña.

Para superar las defensas rusas, las fuerzas de Kiev emplearon vehículos blindados soviéticos BTR-60 convertidos en artefactos explosivos y robots terrestres de asalto. Por su parte, el Ministerio de Defensa de Rusia reportó la captura de las localidades de Novovodiane, en Donetsk, y Ulanove, en la región norteña de Sumy, sin emitir comentarios inmediatos sobre los avances reportados por Ucrania.