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China y Estados Unidos reducirán aranceles por 30 mil millones de dólares cada uno en diversos productos tras la octava ronda de consultas en Nueva York y Washington. El anuncio precede a la reunión entre Xi Jinping y Donald Trump y establece que más del 90 por ciento de los bienes afectados quedarán libres de gravámenes adicionales.

Estados Unidos disminuirá los impuestos a 77 líneas arancelarias de artículos chinos, como juguetes, electrodomésticos, menaje y productos navideños. Por su parte, China incluirá mil 619 líneas estadounidenses, abarcando alimentos, carbón y equipamiento médico avanzado, aunque excluyendo la soja en grano para consumo.

Ambas naciones implementarán estas medidas mediante el nuevo Consejo de Comercio bilateral y un grupo de trabajo agrícola. Asimismo, Beijing confirmó la prórroga de la tregua comercial hasta el 10 de enero de 2027.

La decisión de China y Estados Unidos de flexibilizar este intercambio comercial busca distender las tensiones económicas bilaterales y estabilizar los mercados globales antes de la cumbre presidencial. Analistas internacionales señalan que, si bien este entendimiento representa un respiro temporal para sectores clave como el agropecuario y el manufacturero, persisten diferencias estructurales profundas en materia de propiedad intelectual y subsidios industriales que continuarán marcando la compleja relación entre ambas superpotencias.