El alto mando militar de Irán emitió una severa advertencia al asegurar que procesará y hará rendir cuentas al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, por los ataques perpetrados durante el conflicto, una retribución que prometen ejecutar incluso cuando ambos mandatarios hayan abandonado sus cargos oficiales.
En declaraciones ofrecidas a la televisión estatal, el portavoz de las Fuerzas Armadas iraníes, el general de brigada Abolfazl Shekarchi, sentenció que el Estado no otorgará perdón ni excepción a quienes califica directamente como asesinos y criminales de guerra. Según el alto rango castrense, la persecución se mantendrá activa hasta vengar la muerte del líder supremo del país, Alí Jameneí, y de los civiles afectados.
El detonante de esta profunda escalada se remonta al pasado 28 de febrero, jornada inaugural del conflicto en la que un bombardeo conjunto cobró la vida del máximo jerarca iraní y de diversos altos funcionarios. En esa misma fecha, una escuela primaria en la sureña ciudad de Minab sufrió un devastador ataque que dejó un saldo trágicamente elevado de 168 estudiantes y profesores fallecidos, mientras que otras 21 personas perdieron la vida de forma simultánea tras el impacto contra un polideportivo en la localidad de Lamerd.
Ante la magnitud de estas acciones, la Misión de Investigación de las Naciones Unidas para Irán determinó a mediados de septiembre que existen elementos probatorios y motivos razonables para catalogar dichas operaciones militares como crímenes de guerra cometidos por Washington, marcando un precedente crítico en el desarrollo de las tensiones geopolíticas en la región.








