La policía británica arrestó a cinco hombres sospechosos de preparar un acto terrorista tras interceptarlos cerca de la base aérea de la Real Fuerza Aérea de Reino Unido (RAF) en Fairford, donde presuntamente portaban explosivos.
Las detenciones se lograron durante la madrugada tras la denuncia ciudadana sobre tres camionetas sospechosas. Como medida preventiva, equipos de artificieros evacuaron a unas 85 familias del poblado colindante de Whelford y desplegaron un perímetro de seguridad de 400 metros.
La instalación de Fairford posee un valor estratégico clave al ser utilizada por el ejército de Estados Unidos para desplegar bombarderos B-52 y B-1 Lancer en operaciones contra instalaciones misilísticas en Irán. Tras el incidente, el gobierno británico aseguró que la situación está bajo control.
Por su parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, calificó la cooperación bilateral de «fantástica» y reveló que los sospechosos estaban bajo investigación prolongada por intentar causar graves daños a la fortaleza militar.
En respuesta, el Departamento de Defensa de EE. UU. elevó el nivel de alerta a «Charlie» en sus bases militares desplegadas en territorio británico.








