El papa León XIV exigió “honrar la dignidad infinita de cada hermano” y “liberar a quienes la economía y la cultura reducen hoy a la esclavitud” durante su visita a la Maison Bakhita, un centro de acogida para personas migrantes ubicado en el distrito XVIII de París. En la segunda jornada de su viaje oficial a Francia y en medio del ascenso de posturas antiinmigración en Europa, el pontífice acudió a las instalaciones de la institución para escuchar testimonios de refugiados, orar en su capilla y reconocer la labor comunitaria del recinto.
Ante voluntarios y beneficiarios, el papa afirmó que la historia de la humanidad no la escriben quienes se imponen, sino quienes generan confianza y fomentan la vida. Durante el encuentro, personas refugiadas de países como Afganistán compartieron cómo la formación en idioma francés y el acompañamiento integral les permitieron obtener un empleo formal y reconstruir sus proyectos de vida tras huir de la violencia y la explotación.
Tras escuchar los relatos, el pontífice destacó que el legado de Santa Josefina Bakhita invita a visibilizar a quienes permanecen marginados y a promover la acogida fraterna. La Maison Bakhita atiende diariamente a cerca de 150 migrantes, en su mayoría del África subsahariana, ofreciendo talleres de oficios, capacitación lingüística y atención humana en la capital francesa.








