El Gobierno de México dio inicio formal a la construcción de la Desaladora Rosarito en Baja California, con la colocación de la primera piedra de una infraestructura calificada como histórica para el abastecimiento hídrico de la entidad. El proyecto está proyectado para convertirse en la planta desalinizadora más grande y moderna de América Latina.
La obra contará con una capacidad de procesamiento superior a los 2,000 litros de agua por segundo, lo que permitirá incrementar hasta en un 45 % la disponibilidad del recurso hídrico en la región. El suministro beneficiará de manera directa a los municipios de Tijuana, Playas de Rosarito y Ensenada, mitigando el estrés hídrico en la zona norte del país.
Esta infraestructura busca garantizar el acceso sostenible al agua potable tanto para el consumo de la población como para el desarrollo económico e industrial del estado. Con el arranque de los trabajos, las autoridades federales y locales apuntan a consolidar una solución de largo plazo ante la escasez de agua en la península.








