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Un tribunal de justicia en Argentina condenó a 20 años de prisión a la monja de origen japonés Kumiki Kosaka, tras hallarla culpable de abusos sexuales cometidos contra niños sordomudos en el instituto Próvolo de la provincia de Mendoza entre los años 2005 y 2016.

La resolución judicial emitida por el Tribunal Penal Colegiado determinó la responsabilidad de la religiosa en siete hechos delictivos —cuatro cometidos como autora material y tres como partícipe— en perjuicio de cinco víctimas que estudiaban en el colegio católico.

A pesar de la severidad del fallo, los magistrados ordenaron que la imputada permanezca en libertad hasta que la sentencia adquiera firmeza legal, imponiéndole como medidas cautelares la prohibición estricta de salir del país y de la provincia, además de una inhabilitación de 10 años para desempeñarse en el cuidado de menores.

«El proceso judicial del instituto Próvolo se ha consolidado como un caso emblemático en la región, habiendo derivado previamente en condenas históricas contra sacerdotes y puesto bajo el escrutinio público el papel de la Iglesia católica», detalló la resolución del expediente.

El dictamen contra Kumiki Kosaka se hace público a pocos meses de la visita oficial del papa León XIV a territorio argentino, en un contexto donde agrupaciones de víctimas de abuso clerical han expresado posturas críticas ante el arribo del pontífice a la nación sudamericana.