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La apertura de sedes consulares y la atención a la población migrante se perfilan como los principales retos en el proceso de recomposición de las relaciones bilaterales entre Chile y Venezuela, luego del periodo de ruptura diplomática iniciado en 2024. Tras acordar la reanudación paulatina de vínculos, las administraciones de ambos países sostienen reuniones operativas para coordinar la logística de reapertura y restablecer la asistencia documental a los connacionales.

La interrupción de servicios consulares generó afectaciones directas a más de 700 mil venezolanos residentes en territorio chileno, así como a cerca de 25 mil chilenos en Venezuela, complicando la tramitación de pasaportes, visados y procesos de regularización migratoria. La falta de canales institucionales también obstaculizó los mecanismos de cooperación bilateral en materia de seguridad, deportaciones de extranjeros en situación irregular y control de flujos fronterizos.

Ambos gobiernos avanzan en una hoja de ruta centrada en la reactivación progresiva de trámites, la emisión de salvoconductos y la facilitación de retornos, como primer paso hacia una eventual normalización diplomática plena. Se contempla que autoridades de ambas cancillerías sostengan encuentros bilaterales en foros multilaterales para evaluar los avances técnicos y la reapertura física de los recintos consulares.