Decenas de delegados y diplomáticos internacionales abandonaron masivamente la sala del pleno de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) justo en el momento en que el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, tomó la palabra ante la Asamblea General. La protesta coordinada reflejó la creciente fractura e indignación internacional por las acciones militares de Israel en la región y el rechazo de múltiples países a la conducción del conflicto.
El retiro de las delegaciones dejó visibles filas de asientos vacíos durante el inicio de la intervención del mandatario israelí, quien defendió las operaciones de su gobierno argumentando motivos de seguridad nacional y combate al terrorismo. Pese al vacío dejado por representantes de naciones clave de África, Asia, América Latina y el mundo árabe, Netanyahu continuó con su alocución dirigiéndose a los delegados que permanecieron en el recinto.
Este acto de protesta diplomática subraya el aislamiento internacional que enfrenta el Ejecutivo israelí en el foro multilateral más importante del mundo. El boicot simbólico durante la cita anual en Nueva York evidencia la dificultad de los canales diplomáticos tradicionales para alcanzar un consenso sobre el cese del fuego y la resolución de la crisis humanitaria en la zona.








