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Cinco elementos del Departamento de Policía Metropolitana de Indianápolis (IMPD) fueron formalmente acusados por la fiscalía del condado de Marion, Indiana, tras determinarse que hicieron un uso indebido de la tecnología de lectura automática de matrículas con fines de lucro personal y acoso.

Los imputados, cuya antigüedad en la corporación oscila entre los 4 y los 18 años, fueron identificados como Michael Rogers, Jonathan Schultz, Cassandra Crawley, Matthew Binford y Abigail Cramer. La investigación interna se originó luego de que la propia institución detectara anomalías en el sistema y remitiera el caso a las autoridades ministeriales.

De acuerdo con los documentos judiciales, el caso más grave involucra a Jonathan Schultz, oficial con 18 años de servicio, quien presuntamente utilizó las cámaras del sistema Flock —compuesto por unas 300 unidades— para localizar y vigilar a diversas mujeres, incluida su exesposa.

Las indagatorias señalan que Schultz rastreaba los movimientos de las víctimas para interceptarlas en gimnasios y otros espacios públicos. En uno de los expedientes se detalla que consultó la matrícula de una afectada en más de 170 ocasiones durante un trimestre antes de dejar una nota en su vehículo.

El fiscal del condado de Marion, Ryan Mears, enfatizó que el uso de estas herramientas tecnológicas conlleva una estricta responsabilidad legal y ética, calificando la conducta de los oficiales como un quebrantamiento profundo de la confianza ciudadana. Por su parte, la jefa de policía, Tanya Terry, lamentó los hechos y subrayó que las acciones rebasaron por mucho una falta administrativa al constituir delitos penales.

El caso se suma a una problemática nacional sobre el abuso de sistemas de reconocimiento de placas por parte de elementos de seguridad, recordando incidentes recientes reportados en estados como Kentucky y Georgia. Los representantes legales de los implicados aún no han emitido declaraciones públicas al respecto.