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Durante una sesión clave en el Consejo de Seguridad de la ONU, el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, hizo un llamado urgente a la comunidad internacional para estructurar marcos de regulación globales que coordinen el avance de la inteligencia artificial y prevengan un escenario de descontrol sobre estos sistemas.

El directivo enfatizó que la industria se halla en un punto crítico donde no se deben asumir riesgos desmedidos en pos del beneficio económico, advirtiendo sobre la proliferación de algoritmos capaces de autoprogramarse de manera recursiva sin que los desarrolladores puedan predecir o entender sus decisiones.

A la voz de Altman se sumó Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic, quien calificó las amenazas vinculadas a los modelos más avanzados de esta tecnología como el desafío de seguridad global más apremiante del siglo XXI.

«Ningún líder, empresa o nación puede gestionar esto en solitario; se requiere la guía de los gobiernos para evaluar capacidades y verificar salvaguardas», subrayó Sam Altman durante su exposición.

Ambos líderes tecnológicos instaron a los Estados miembros a respaldar medidas concretas e inmediatas, incluyendo la prohibición expresa del uso de la inteligencia artificial en el desarrollo o proliferación de armas biológicas y la creación de protocolos internacionales de auditoría técnica.