La tensión diplomática entre Estados Unidos e Irán alcanzó un nuevo punto crítico este miércoles en la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), luego de que el único representante de la delegación estadounidense presente en el recinto decidiera abandonar la sala en plena sesión plenaria.
El incidente diplomático ocurrió durante la intervención del presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, en la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General. Desde la máxima tribuna internacional, el mandatario iraní respondió a los señalamientos emitidos la víspera por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien había calificado a la República Islámica como un régimen terrorista.
«Quienes son terroristas y forman a terroristas nos describen a nosotros como tales», sentenció Pezeshkian ante los líderes mundiales, recriminando lo que calificó como una doble moral de las potencias occidentales en materia de seguridad global y el impacto de las sanciones económicas sobre la población civil iraní.
Ante las duras descalificaciones del jefe de Estado persa, el diplomático estadounidense optó por levantarse de su asiento y salir de la sala en señal de rechazo. Este cruce de acusaciones mutuas profundiza la ruptura en el canal de diálogo bilateral, evidenciando la profunda hostilidad que persiste a pesar de los recientes y limitados contactos informales sostenidos por enviados especiales de ambas naciones al margen de la cumbre.








