El migrante venezolano Wilber Garcés, quien resultara herido por un agente del ICE el pasado domingo, fue ingresado a un centro de detención localizado en Pearsall, en el sur de Texas, tras haber permanecido bajo observación hospitalaria, según informó su representación legal.
Su abogada, Kate Lincoln-Goldfinch, denunció que las autoridades del recinto mantuvieron al procesado en aislamiento y le retiraron los medios de comunicación electrónicos antes de que manifestara pérdida de sensibilidad y movilidad en la parte izquierda del cuerpo.
De acuerdo con el testimonio de la defensa, el traslado posterior hacia el hospital se efectuó con uso excesivo de fuerza y sujeción metálica, lugar donde se le administró tratamiento médico para estabilizarlo antes de ser reingresado a las instalaciones migratorias la noche del lunes.
«Mi representado ingresó al país legalmente vía CBP One en 2024, pero enfrentaba una orden de expulsión emitida en ausencia debido a un fallo en el envío de las notificaciones postales a su domicilio», precisó la abogada defensora.
Las organizaciones defensoras de derechos humanos en la franja fronteriza de Texas han dado seguimiento al estado de salud del ciudadano extranjero, exigiendo el esclarecimiento del operativo armado en el que resultó lesionado por los agentes federales.








