El gobierno ruso desestimó este martes la iniciativa planteada por el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, orientada a detener los ataques mutuos contra infraestructuras críticas. Desde Moscú se enfatizó la postura oficial de buscar una resolución definitiva del conflicto armado en lugar de un alto el fuego considerado «inútil».
En su habitual conferencia telefónica con medios, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, aseguró que el liderazgo ruso prioriza una paz sólida y estable. Asimismo, cuestionó la coherencia del mandatario ucraniano, señalando que sus declaraciones sobre la continuidad o suspensión de las hostilidades cambian constantemente, influenciadas por el deterioro del frente de batalla y de la economía en territorio ucraniano. Las declaraciones coinciden con la llegada de Zelenski a Estados Unidos para una serie de reuniones bilaterales y su intervención prevista ante la Asamblea General de la ONU.
En paralelo, el Kremlin acusó a Kiev de obstaculizar el comercio marítimo de cereales y anunció el desarrollo de rutas alternativas para garantizar el suministro de grano ruso hacia naciones del hemisferio sur. Esta tensión logística se da en un contexto de constantes ataques contra terminales portuarias en el mar Negro, los cuales continúan impulsando el incremento de los precios internacionales de los alimentos.








