El secretario general de la ONU, António Guterres, lanzó este martes una advertencia contundente: el planeta está al borde de una «gran fractura» que podría dividirlo en dos bloques rivales, cada uno con sus propios sistemas económicos, tecnológicos y de seguridad. Desde la tribuna de la Asamblea General, pidió a las grandes potencias abandonar la confrontación y apostar por la cooperación antes de que sea tarde.
Con tono grave, el diplomático portugués reconoció que las heridas entre países enfrentados no dejan de abrirse y corren el riesgo de transformarse en «un abismo» difícil de cerrar.
Según su diagnóstico, el mundo avanza inevitablemente hacia la multipolaridad, pero todavía puede elegir el camino: fragmentación y choque permanente, o interdependencia y alianzas basadas en el derecho internacional. La primera ruta —advirtió— es la que domina hoy, marcada por la desconfianza y la falta de cooperación real. La segunda exigiría algo que las superpotencias suelen resistirse a aceptar.
«Construir ese futuro comienza por reconocer, especialmente por parte de las superpotencias, que su poder no es tan súper. Su poder tiene límites. Los acontecimientos de los últimos años lo han dejado inequívocamente claro», sentenció ante los líderes mundiales.








