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Un juez federal de Estados Unidos permitió a SpaceX avanzar con un intercambio de terrenos que facilitará la expansión de sus operaciones espaciales en el sur de Texas, a pocos kilómetros de la frontera con México.

El juez Fernando Rodríguez Jr. rechazó una solicitud presentada por organizaciones ambientalistas y grupos indígenas que buscaban detener temporalmente la operación. Los demandantes sostienen que el acuerdo podría afectar ecosistemas y terrenos con importancia histórica y cultural.

El intercambio contempla que SpaceX entregue 683 acres de su propiedad a cambio de 715 acres pertenecientes al gobierno federal, dentro del Refugio Nacional de Vida Silvestre Lower Rio Grande Valley.

Los terrenos que recibirá la compañía se encuentran cerca de Starbase, el complejo espacial de SpaceX en Boca Chica, próximo a la frontera con México. La empresa pretende utilizarlos para ampliar su Massey Test Site, destinado a pruebas de cohetes, además de construir un camino de servicio conectado con la carretera estatal 4.

El Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos aprobó el intercambio en junio, después de una evaluación ambiental. La dependencia concluyó que el proyecto no tendría impactos ambientales significativos y que la operación generaría beneficios netos para la conservación.

Sin embargo, los grupos opositores mantienen el litigio y cuestionan el impacto que la expansión podría tener sobre el hábitat y los terrenos protegidos.

El intercambio de propiedades está previsto para concretarse este martes, mientras continúa la disputa judicial sobre el proyecto espacial y sus posibles efectos ambientales en una zona fronteriza con México.