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Las fuerzas hutíes intensificaron este lunes su ofensiva para apoderarse de posiciones clave en Yemen con el propósito de aislar la costa del mar Rojo de los enclaves controlados por la coalición que respalda el gobierno saudí, en medio de tensiones desatadas tras revelarse que la administración estadounidense frenó de última hora una intervención militar directa.

La rápida expansión territorial de este grupo vinculado a Irán ha abierto un nuevo frente en el conflicto regional, poniendo en riesgo la estabilidad del suministro energético internacional. Pese a las repetidas solicitudes de respaldo formuladas por el liderazgo saudí, Estados Unidos ha evitado involucrarse militarmente en el terreno yemení, mientras persisten las denuncias de ataques recientes dirigidos hacia la capital de Arabia Saudita.

Paralelamente, reportes de prensa apuntan a que el gobierno estadounidense evaluó un operativo de bombardeos tras nuevas gestiones del ejecutivo saudí, una acción que habría sido suspendida de manera repentina cuando los preparativos castrenses ya se encontraban en marcha. En paralelo, la presidencia yemení reconocida internacionalmente mantuvo contactos directos con la Casa Blanca para solicitar asistencia castrense, aunque sin obtener un compromiso definitivo de intervención armada.