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El regulador de protección de datos de Irlanda impuso este lunes una sanción de 403 millones de euros (462.4 millones de dólares) a Google por infringir las normativas de la Unión Europea en el manejo y almacenamiento de la geolocalización de sus usuarios entre 2018 y 2020.

La medida, emitida en representación del bloque comunitario, se fundamenta en una investigación iniciada en 2020 a instancias de agrupaciones de consumidores. Según el organismo regulador, las fallas técnicas permitieron que la compañía utilizara la ubicación de las personas para perfilar intereses y segmentar publicidad sin que los usuarios tuvieran plena consciencia ni control efectivo sobre su información, una situación agravada por periodos de retención de datos excesivos.

Este revés financiero representa la cuarta sanción de mayor magnitud aplicada por la autoridad irlandesa —principal supervisor de las tecnológicas estadounidenses en Europa por albergar sus sedes continentales en Dublín—, acumulándose a los recientes castigos impuestos por la Comisión Europea en materia de competencia y normativas digitales. Hasta el momento, la corporación tecnológica no ha emitido una postura oficial frente al fallo.