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La nueva entrega de Resident Evil, dirigida por Zach Cregger y distribuida por Sony Pictures, revitalizó la taquilla en Norteamérica durante su fin de semana de estreno. La producción alcanzó una recaudación de 60 millones de dólares en 3 mil 684 salas de cine de Estados Unidos y Canadá, de acuerdo con las estimaciones de los estudios reveladas este domingo.

Este resultado marca un récord histórico para la saga cinematográfica basada en videojuegos —que cuenta con siete películas anteriores desde 2002— y representa la mejor marca para el cineasta detrás de producciones como Barbarian y Weapons. De hecho, la cifra inicial supera por sí sola la recaudación total de casi todas las cintas previas de la franquicia en su paso por salas domésticas, con la única salvedad de Resident Evil: Afterlife (2010), que acumuló 60.1 millones de dólares sin ajuste por inflación.

Protagonizada por Austin Abrams en el papel de un mensajero médico atrapado en Raccoon City, la película ha recibido críticas sumamente favorables y mantiene una aprobación del 95% en el portal Rotten Tomatoes. Según los sondeos de PostTrak, el público asistente estuvo conformado principalmente por hombres (66%) menores de 35 años (75%), quienes otorgaron una calificación de B+ en CinemaScore.

La trayectoria comercial de Cregger continúa desafiando las tendencias tradicionales del cine de terror, un género cuyas ganancias suelen concentrarse fuertemente en su debut para desplomarse en semanas posteriores. Ante el fenómeno, el analista de mercado Paul Dergarabedian destacó que el realizador se ha consolidado como un referente indiscutible del género, al punto de que su firma se convierte en el principal atractivo para los espectadores.