La coalición militar liderada por Arabia Saudita informó sobre la destrucción de un dron hostil lanzado por los rebeldes hutíes de Yemen, el cual se desplazaba con dirección a la ciudad sagrada de La Meca.
Los sistemas de defensa aérea lograron neutralizar el artefacto no tripulado antes de que vulnerara el espacio aéreo restringido de la capital del islam, en un contexto de repunte de hostilidades regionales.
A través de un comunicado, el mando conjunto advirtió que la preservación de los recintos religiosos representa un límite operativo infranqueable, mientras que la cancillería calificó el despliegue aéreo como un acto de agresión cobarde.
Por su parte, la Organización para la Cooperación Islámica y la Liga Árabe expresaron su condena ante la acción militar, señalando que cualquier intento de vulnerar los santuarios vulnera la seguridad del mundo islámico.
El grupo insurgente yemení, alineado con los intereses de Irán, negó de manera pública su participación en el lanzamiento del dispositivo, tras semanas de incrementos defensivos provocados por la escalada bélica internacional.








