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El John F. Kennedy Center for the Performing Arts cerrará sus instalaciones principales por hasta dos años para realizar trabajos de renovación, después de que su junta directiva aprobara la medida en medio de una disputa legal por los intentos de incorporar el nombre de Donald Trump al recinto.

La decisión se produjo el 15 de septiembre, pocas horas después de que el juez federal Christopher Cooper bloqueara nuevamente los planes para colocar el nombre del presidente estadounidense en la fachada y renombrar la plaza del complejo. El magistrado sostuvo que la junta no puede instalar homenajes o modificar la denominación del recinto sin autorización del Congreso.

El conflicto se remonta a diciembre de 2025, cuando el centro modificó su fachada para incluir el nombre de Trump. En mayo de 2026, Cooper ordenó retirar esa referencia y determinó que corresponde al Congreso modificar el nombre oficial del inmueble, establecido como memorial de John F. Kennedy. La administración de Trump apeló esa resolución ante la Corte de Apelaciones del Circuito del Distrito de Columbia.

En julio, esa corte rechazó suspender temporalmente la orden mientras continúa el proceso de apelación, aunque aclaró que todavía no resolvía el fondo del caso.

Ahora, Trump sostiene que las renovaciones —para las que el Congreso destinó 257 millones de dólares— no comenzarán hasta que una corte de apelaciones revise la decisión. El gobierno argumenta que el recinto enfrenta problemas financieros y de infraestructura, mientras que la disputa sobre su nombre mantiene abierta una batalla política y judicial sobre el futuro de una de las principales instituciones culturales de Estados Unidos.