El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, anunció una nueva política de restricción de visados dirigida contra nacionales extranjeros que promuevan o ejecuten políticas de discriminación racial, inciten a la violencia o faciliten la confiscación de tierras sin compensación en Sudáfrica. La medida responde a una directriz fijada por el presidente Donald Trump, endureciendo la postura diplomática de Washington frente al gobierno de Pretoria.
En su comunicado, Rubio sostuvo que las autoridades sudafricanas han fallado de manera constante en abordar el crimen rural, la retórica violenta y las leyes discriminatorias que afectan a la minoría afrikáner y a otras poblaciones minoritarias. El canciller estadounidense acusó al Ejecutivo de ese país de destruir su propia economía mediante una búsqueda obsesiva de agravios raciales, afirmando que los responsables de estas acciones «no tienen cabida en Estados Unidos».
La decisión de Washington intensifica las tensiones diplomáticas entre ambos países y marca un giro estricto en la política exterior estadounidense hacia el continente africano. Con esta restricción de viajes, la administración busca presionar a Pretoria para que detenga las reformas agrarias punitivas y garantice la seguridad de las comunidades agrícolas e industriales afrikáneres.








