El fiscal general de Estados Unidos, Todd Blanche, afirmó categóricamente que el Departamento de Justicia (DOJ) no asumirá competencias para regular el desarrollo ni la aplicación de la inteligencia artificial. Durante su intervención, la autoridad aclaró que el rol de la institución se limita estrictamente a sus funciones constitucionales de fiscalización y persecución del delito, desmarcándose de la creación de marcos normativos o restricciones operativas para la industria tecnológica.
Pese a que el control de los algoritmos y los modelos generativos se mantiene como un tema candente en el debate político y legislativo de Washington, Blanche expresó una postura favorable hacia la innovación digital. El funcionario definió a la inteligencia artificial como una tecnología «extraordinariamente beneficiosa», destacando su potencial para impulsar la productividad y transformar diversos sectores económicos y sociales.
Las declaraciones del titular del DOJ precisan los límites del poder ejecutivo en materia de supervisión tecnológica, en un momento en que distintas agencias y congresistas discuten el futuro regulatorio del sector. Con esta postura, el Departamento de Justicia ratifica que enfocarán sus esfuerzos en sancionar el uso criminal o ilícito de estas herramientas, permitiendo que la regulación de fondo quede en manos del Congreso federal.








