La administración estadounidense reasignará 52 millones de dólares en financiación militar extranjera originalmente destinados a Eslovaquia, Macedonia del Norte, Túnez e Irak para redirigirlos a Panamá, Perú, Ecuador y Colombia. El Departamento de Estado notificó la medida al Congreso, enmarcando el ajuste en el renovado énfasis de la política exterior del presidente Donald Trump hacia el hemisferio occidental y el combate prioritario al narcotráfico y la inmigración ilegal.
El anuncio se produce tras la visita del secretario de Estado, Marco Rubio, a Colombia, Ecuador y Perú, donde prometió un mayor respaldo financiero y operativo a gobiernos de tendencia conservadora en la región. De acuerdo con el reporte oficial, los recursos otorgados mediante la financiación militar extranjera permitirán a los países latinoamericanos adquirir equipamiento de defensa estadounidense para reforzar la seguridad en la zona del Canal de Panamá y contrarrestar la influencia estratégica de potencias rivales como China en las Américas.
Esta decisión profundiza el distanciamiento con aliados europeos y miembros de la OTAN como Eslovaquia y Macedonia del Norte, en medio de las constantes críticas de Washington sobre el nivel de gasto en defensa de los socios trasatlánticos. Al reorientar estos fondos, la Casa Blanca apoya una reactivación práctica de la Doctrina Monroe, priorizando la consolidación de alianzas ideológicas y de seguridad en su entorno geográfico inmediato.








