El Gobierno de China comenzó a advertir de forma explícita sobre los severos riesgos que la inteligencia artificial (IA) representa para su seguridad nacional. El ministro de Seguridad del Estado, Chen Yixin, sostuvo que fuerzas externas hostiles están utilizando herramientas de IA generativa para lanzar «guerras cognitivas», fabricar rumores políticos y desarrollar operaciones de influencia orientadas a desestabilizar la paz social y la seguridad ideológica del gigante asiático.
De acuerdo con el organismo de inteligencia chino, la tecnología facilita la creación acelerada de desinformación, deepfakes y propaganda automatizada a gran escala y bajo costo. Además del impacto en la opinión pública, Pekín alertó que la IA avanzada transforma el panorama de la ciberseguridad, al automatizar la detección de vulnerabilidades informáticas y elevar la sofisticación de ciberataques contra infraestructuras críticas e instituciones del Estado.
Estas advertencias se enmarcan en la intensa competencia tecnológica con Estados Unidos, donde la IA se ha consolidado como un terreno estratégico clave junto con la industria de semiconductores y supercómputo. Mientras Washington mantiene restricciones a las exportaciones de microchips avanzados hacia el país asiático, Pekín fortalece su propia industria nacional al tiempo que endurece la vigilancia sobre los riesgos de seguridad interna asociados a estos modelos.








