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La intervención de la policía turca en una manifestación frente al Palacio de Justicia de Estambul dejó un saldo de entre 80 y 90 personas detenidas, entre ellas al menos dos periodistas. La protesta fue convocada para repudiar la reciente ola de redadas gubernamentales y exigir la liberación de activistas y defensores del colectivo LGBTI.

La escalada de tensión responde a un macrooperativo desplegado el fin de semana bajo el nombre de ‘Mi familia está segura’, una campaña impulsada por las autoridades en diversas provincias del país —incluyendo Estambul y Esmirna— que derivó en la investigación formal de más de 160 sospechosos.

Mientras el Ministerio de Justicia justifica las acciones judiciales bajo los argumentos de salvaguardar los valores tradicionales, combatir la supuesta difusión de contenidos obscenos y prevenir delitos asociados, las agrupaciones sociales denuncian una persecución sistemática y una flagrante vulneración de los derechos fundamentales.

Durante la concentración de este martes ante los tribunales, los manifestantes portaron pancartas con la consigna de que la organización y militancia LGBTI no constituyen un delito, exigiendo garantías constitucionales y el cese inmediato de la represión estatal.