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El Banco de México (BdeM) implementó desde marzo de 2024 un mecanismo de trazabilidad dentro del Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) para identificar las transferencias correspondientes a remesas, facilitando a los bancos el cumplimiento en la prevención de lavado de dinero, aunque su uso aún no es obligatorio para las financieras.

El esquema distingue entre remesas «entrantes» —convertidas a pesos y depositadas vía SPEI— y «salientes», las cuales enviaron los clientes al exterior. Esta última modalidad destacó con un crecimiento sostenido que alcanzó 596 mil transferencias y 4.4 miles de millones de pesos en diciembre de 2025, representando un 0.11 por ciento del total operado en el sistema.

Durante 2025, el 50.4 por ciento de las remesas electrónicas se cobró mediante depósito a cuenta (30 mil 866 millones de dólares), mientras que el 49.6 por ciento restante se entregó en efectivo.

En total, el país acumuló 155.7 millones de envíos por 61 mil 791 millones de dólares (3.4 por ciento del PIB), frente a 2.97 millones de envíos hacia el extranjero por mil 183 millones de dólares. Asimismo, el banco central llevó a cabo supervisiones de seguridad y aplicó 338 sanciones a 81 instituciones financieras.