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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desestimó las advertencias sobre los riesgos existenciales de la inteligencia artificial y calificó tales preocupaciones como un “engaño” político sin fundamento, equiparándolas con controversias pasadas de su gestión.

En un mensaje difundido a través de su plataforma Truth Social, el mandatario cuestionó la lógica empresarial detrás de los gigantes tecnológicos que solicitan regulaciones estrictas, argumentando que imponer normas severas equivale a condenar a la propia industria a la quiebra y al olvido.

En el núcleo de su publicación, Trump centró su atención en la competitividad geopolítica y las fallas estructurales internas de Estados Unidos. Señaló directamente que el presidente de China, Xi Jinping, ya anunció que su nación no pondrá ningún obstáculo al avance de la inteligencia artificial, lo que dejaría rezagado a occidente.

Como ejemplo de la ineficiencia burocrática local, reprochó que corporaciones como Google busquen instalar una planta masiva en Finlandia debido a los obstáculos legales y de permisos que enfrentan en suelo estadounidense, una situación que aseguró buscará revertir de inmediato.

Lejos de visualizar una amenaza apocalíptica para la humanidad, el político republicano pronosticó que la inteligencia artificial y los centros de datos representarán el motor de desarrollo económico más grande de la historia global, superando con creces la riqueza generada por el petróleo, el oro, los diamantes o el surgimiento de internet.

Bajo la premisa de que estas tecnologías no pueden ser frenadas por fuerzas internas, Trump garantizó que su administración impulsará esta expansión comercial sin restricciones durante su mandato.