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El presidente de China, Xi Jinping, arribó a Nueva Delhi para participar en la cumbre del BRICS, escenario en el que coincidirá con los líderes de India, Rusia e Irán. El encuentro de alto nivel reúne al bloque de 11 naciones en un momento crítico marcado por los conflictos bélicos globales, las disputas comerciales y la incertidumbre en torno a la seguridad energética internacional.

La llegada del mandatario chino representa el paso más significativo hasta la fecha en el cauteloso proceso de deshielo diplomático entre Pekín y Nueva Delhi. Las relaciones entre las dos potencias asiáticas han registrado un acercamiento progresivo tras años de fricciones bilaterales, convirtiendo a esta cita multilateral en un espacio clave para consolidar la distensión.

Durante las sesiones de trabajo, los jefes de Estado buscarán coordinar posiciones frente a la volatilidad de los mercados de materias primas y los desafíos geoeconómicos actuales. La cumbre medirá la cohesión interna del bloque ampliado ante las presiones internacionales y la necesidad de articular mecanismos propios de cooperación económica.