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El Departamento de Justicia de Estados Unidos hizo pública la deportación de Nazira Haji Zada, una ciudadana afgana de 47 años residente en Fort Worth, Texas. El caso sienta un antecedente histórico al ser la primera vez que se recurre al Tribunal de Expulsión de Terroristas Extranjeros (ATRC), un fuero federal creado por el Congreso en 1996.

Zada admitió ser una terrorista extranjera y renunció a su derecho de apelación tras comprobarse su participación en un complot familiar para perpetrar un tiroteo masivo el día de las elecciones presidenciales de 2024, inspirado en el grupo extremista ISIS. Como parte de la preparación del atentado, la familia vendió sus bienes y vehículos, y Zada firmó el contrato para vender la vivienda familiar con el fin de financiar el plan y coordinar la huida a Afganistán de parte del núcleo familiar.

En el complot participaron su hijo, Abdullah Haji Zada, sentenciado a 15 años de prisión y a deportación posterior, y su yerno, Nasir Ahmad Tawhedi, arrestados en octubre de 2024 tras intentar adquirir armas AK-47 y municiones a un agente encubierto del FBI.

El procedimiento ante el ATRC inició el 15 de julio de 2026 bajo la certificación del fiscal general Todd Blanche y fue presidido por la jueza Joan N. Ericksen. La ley del tribunal permitió al gobierno presentar pruebas de inteligencia clasificadas para fundamentar la amenaza. Tras emitirse la orden de expulsión el 20 de agosto, Zada fue trasladada a Afganistán y se le prohibió el reingreso permanente a territorio estadounidense.