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El Gobierno de Irak condenó firmemente las recientes agresiones ejecutadas contra el Reino de Arabia Saudita y rechazó cualquier acción que amenace la estabilidad del país vecino. El primer ministro y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas iraquíes, Ali Faleh Al-Zaydi, ordenó la apertura de una investigación urgente para dar con los responsables intelectuales y materiales de la incursión y aplicar las sanciones legales correspondientes.

A través de un comunicado oficial, el Ejecutivo iraquí enfatizó que no tolerará que su territorio o espacio aéreo sean utilizados como plataforma para perpetrar agresiones contra otras naciones. Las autoridades de Bagdad agradecieron la disposición diplomática de Riad para contener la escalada de tensiones, destacando que ambas administraciones trabajan de manera coordinada para preservar las relaciones bilaterales y evitar nuevos incidentes de seguridad en la frontera.

El gobierno iraquí reiteró su compromiso con el principio de buena vecindad y el respeto a la soberanía territorial de los Estados del Golfo Pérsico. Con este pronunciamiento, Bagdad busca desmarcarse de las acciones de los grupos armados e insistió en que su política exterior se enfoca en consolidar la región como un espacio de estabilidad y cooperación estratégica, rechazando ser convertida en un escenario de conflictos armados.