Migrantes trasladados por el gobierno de Estados Unidos a Guinea Ecuatorial denunciaron agresiones y malos tratos por parte de las fuerzas de seguridad locales en Malabo. La tensión escaló el pasado sábado en un hotel donde permanecen bajo custodia, tras registrarse una disputa por la retención y el acceso a sus teléfonos celulares.
Según testimonios y evidencias en video, agentes de la policía local apuntaron armas de asalto contra los deportados dentro de las instalaciones. El altercado inició cuando uno de los afectados, tras permanecer dos semanas incomunicado, exigió la devolución de su dispositivo para contactar a su familia y equipo legal.
“Me apuntaron con sus armas y me dijeron que me pusiera de rodillas … No somos delincuentes en este país, merecemos derechos. Tenemos derechos y conocemos nuestros derechos”, declaró una de las víctimas.
A pesar de que la administración del presidente Donald Trump defiende este tipo de acuerdos bilaterales como un mecanismo legal de deportación, diversas organizaciones de derechos humanos han denunciado la falta de transparencia en los convenios y las deplorables condiciones de seguridad e incomunicación que enfrentan las personas enviadas al país africano.









