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En un mensaje emitido desde la cima del Monte Hermón en la víspera de Rosh Hashaná, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, proclamó el control territorial de su gobierno sobre el área estratégica que abarca desde la zona fronteriza con Siria y Líbano hasta el mar Mediterráneo. El mandatario calificó la presencia militar israelí en la franja que va del Hermón al río Yarmuk como un dominio «total y sin precedentes», destacándolo como uno de los mayores logros tácticos alcanzados por sus fuerzas armadas en el marco del conflicto regional.

Durante su alocución, el jefe de Gobierno de Tel Aviv reafirmó que el objetivo central de la estrategia militar y de seguridad de Israel es la neutralización definitiva de la cúpula de poder en Teherán. Netanyahu aseguró que su administración se encuentra cerca de desmantelar la capacidad operativa del régimen iraní, afirmando que el colapso del denominado «Eje de la Resistencia», que incluye a milicias aliadas en la región, es un compromiso asumido por su gabinete.

Las declaraciones del líder israelí escalan la tensión geopolítica en Oriente Medio, al fijar explícitamente el cambio de régimen en Irán como el paso final de la campaña militar. Este pronunciamiento ocurre en un momento de constante fricción en las fronteras de Siria, Líbano y los Altos del Golán, donde la consolidación del despliegue militar israelí continúa generando alertas entre la comunidad internacional por el riesgo de una conflagración regional mayor.