Dos mujeres implicadas en la tortura y el asesinato del hombre transgénero Sam Nordquist, ocurrido en 2025 en el condado de Ontario, Nueva York, fueron condenadas este martes a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional por el delito de asesinato en primer grado.
La jueza Kristina Karle impuso la pena máxima a Precious Arzuaga, señalada por la fiscalía como la cabecilla del caso, tras declararse culpable de 11 cargos que incluyeron secuestro, abuso sexual agravado, ocultación de cadáver, conspiración, coacción y poner en peligro el bienestar de un menor.
Por su parte, Jennifer Quijano recibió una sentencia acumulada que incluye cadena perpetua sin libertad condicional por homicidio, además de múltiples penas concurrentes por los demás delitos imputados de los que también se declaró culpable.
Durante la audiencia, la jueza cuestionó el móvil del crimen ante Arzuaga, aludiendo a los sentimientos de bondad y compasión de la víctima. Antes de conocer su sentencia, la principal acusada emitió una breve declaración pidiendo disculpas a la familia y reconociendo el afecto que Nordquist brindaba tanto a ella como a sus hijos.









