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La copresidenta de Alternativa para Alemania (AfD), Alice Weidel, protagonizó este miércoles un tenso debate general en el Bundestag con el canciller Friedrich Merz, marcado por la reciente y arrolladora victoria de la ultraderecha en el estado oriental de Sajonia-Anhalt, donde obtuvo el 43.8 por ciento de los votos frente al 17.2 por ciento de la Unión Cristianodemócrata (CDU).

Durante su intervención, Weidel aseguró que el resultado electoral demuestra el rechazo ciudadano a la coalición de gobierno y exigió un cambio político radical. En respuesta, el canciller Merz restó peso al triunfo opositor al señalar que el bloque soberanista no alcanzó la mayoría absoluta y que el 56 por ciento de los electores de la región votó en contra de su propuesta.

El intercambio escaló cuando el jefe de Gobierno acusó directamente a la AfD de impulsar una política de «limpieza étnica» bajo el concepto de “remigración”, advirtiendo que la expulsión de trabajadores extranjeros colapsaría sectores críticos como la artesanía, la salud y la atención a la tercera edad.

En el plano económico y exterior, Weidel arremetió contra la política energética federal, denunció la pérdida mensual de empleos industriales y exigió restablecer el suministro de gas ruso mediante los tramos intactos del gasoducto Nord Stream, además de criticar el respaldo militar a Ucrania y demandar negociaciones de paz al estilo estadounidense. Por su parte, Merz reconoció errores pasados en materia energética, reprochó a la líder ultraderechista la omisión de la agresión rusa contra Ucrania en su discurso y defendió la continuidad del apoyo a Kiev frente al bloque opositor.