El ministro del Interior de España, Fernando Grande-Marlaska, fue recibido con protestas y abucheos durante su visita a la ciudad autónoma de Ceuta, escenario de una severa crisis migratoria iniciada a finales de julio. Los ciudadanos expresaron su malestar ante la presencia del funcionario socialista, en un contexto marcado por la entrada masiva de más de 72.000 migrantes, de los cuales se estima que más de 5.000 personas continúan en situación de calle en el enclave norteafricano.
Durante su recorrido, el titular de Interior informó que se han registrado formalmente cerca de 1.100 solicitudes de asilo para proceder con la resolución de expedientes o la eventual repatriación de migrantes. Asimismo, el Ejecutivo de Pedro Sánchez asumió las competencias del Puerto de Ceuta para instalar un campamento humanitario con capacidad para mil personas, buscando descongestionar el Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) en el barrio del Tarajal, mientras más de 1.400 menores no acompañados aguardan por alojamiento oficial.
Frente a los reclamos por la falta de seguridad ciudadana, Grande-Marlaska aseguró que la normalización del enclave ocurrirá lo antes posible y destacó el despliegue de más de 550 efectivos de la Policía Nacional y la Guardia Civil. Por su parte, la vocera del Gobierno, Elma Saiz, anunció que se desclasificarán 40 documentos de inteligencia elaborados antes del 30 de julio para demostrar que no existían alertas previas sobre la magnitud de los ingresos, rechazando las acusaciones vertidas por la oposición.









