Cuatro cuerpos fueron recuperados tras el desplome de una aeronave privada que transportaba a una familia desde las Bahamas con destino a la zona de Miami, lo que movilizó a un operativo conjunto de búsqueda encabezado por la Guardia Costera de Estados Unidos y fuerzas de seguridad locales.
El avión, un modelo PA-34 Piper con capacidad para cinco personas e identificado con la matrícula N212ML, despegó la mañana del lunes desde Great Harbour Cay rumbo a Opa-locka, Florida. El control de tráfico aéreo perdió comunicación con la aeronave a unos 21 kilómetros al oeste de la isla de Andros, en una zona que registraba fuertes tormentas eléctricas al momento del siniestro.
Familiares de las víctimas identificaron a los ocupantes como el piloto Mario Lamar, de 80 años y con más de cuatro décadas de experiencia de vuelo, su esposa Lili Lamar, y sus dos nietos, Christian Sosa y Sofi Sosa. De acuerdo con los reportes oficiales de la Real Fuerza de Defensa de las Bahamas, las autoridades recibieron el aviso de un posible impacto en aguas cercanas al asentamiento de Red Bays, lo que activó una alerta de búsqueda (ALNOT) por parte de la Administración Federal de Aviación (FAA).
Aunque los primeros protocolos de rastreo se vieron entorpecidos por las condiciones meteorológicas adversas, un familiar coordinó labores preliminares de localización en el mar. Posteriormente, las agencias de rescate confirmaron la recuperación de los cuatro cuerpos, mientras continúan las indagatorias para esclarecer las causas exactas del accidente aéreo.









