Tras una pausa de 72 horas motivada por la visita de emisarios estadounidenses a Kiev, las fuerzas rusas retomaron los ataques nocturnos contra la capital ucraniana con un saldo preliminar de tres muertos, una veintena de heridos y cerca de medio centenar de construcciones dañadas o destruidas, incluidos centros educativos y estudios de televisión.
Ante la intensidad de los recientes bombardeos continuos, las autoridades locales implementaron un nuevo sistema de alertas por celular con fases naranja y roja para regular la evacuación obligatoria.
Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso confirmó la ofensiva y aseguró que tuvo como blanco instalaciones de la industria militar vinculadas a la fabricación de drones. En el plano diplomático y militar, el asesor presidencial Yuri Ushakov detalló que Vladimir Putin expuso a los enviados de Estados Unidos, Steve Witkoff y Jared Kushner, los avances de su ejército en Donietsk, destacando la supuesta toma de Sviatohirsk.
No obstante, la veracidad de estos logros territoriales ha sido cuestionada tras la difusión de un video del general ucranio Andriy Biletsky recorriendo el centro de dicha localidad sin presencia de tropas rusas. Expertos militares e instituciones como el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) señalan que el mando ruso recurre a tácticas de infiltración rápida para izar banderas y reportar falsas victorias al Kremlin, estimando que, al ritmo actual, las fuerzas de Moscú tardarían hasta 2032 en controlar la totalidad de la región de Donietsk.









