La Real Federación Belga de Fútbol (RBFA) oficializó que no respaldará a Gianni Infantino para un nuevo mandato presidencial en las elecciones de 2027. La decisión, liderada por la presidenta del organismo belga, Pascale Van Damme, rompe formalmente su relación de apoyo con el actual dirigente tras denunciar graves faltas de transparencia y problemas de gobernanza en la toma de decisiones internas de la FIFA.
El detonante principal de esta ruptura fue el manejo del polémico caso del delantero estadounidense Folarin Balogun durante el Mundial 2026. Balogun fue expulsado con roja directa en el partido ante Bosnia y Herzegovina, pero la FIFA suspendió de forma imprevista su sanción obligatoria. Esto ocurrió tras una polémica llamada de Donald Trump a Infantino, permitiendo al atacante jugar los octavos de final justamente frente a Bélgica, un hecho por el cual los europeos exigen explicaciones legales inmediatas.
A este malestar deportivo se suma la opacidad que rodea al proyecto comercial FIFA Forward Enterprise (FFE). Dicha iniciativa buscaba crear una corporación externa para vender participaciones de los derechos comerciales del Mundial a inversores privados. Aunque el plan fue finalmente cancelado debido al masivo rechazo de la UEFA, la federación de Bélgica acusa que la administración de Infantino jamás justificó los análisis financieros ni los procesos detrás de esta estrategia multimillonaria.
Con este paso al frente, Bélgica se alinea sólidamente con la UEFA y se une a otras potencias del continente como Inglaterra e Italia en una campaña coordinada para exigir respuestas institucionales en el próximo Consejo de la FIFA el 15 de octubre. A pesar de la presión internacional y del retiro de estos apoyos clave en Europa, Gianni Infantino ratificó sus intenciones de postularse como candidato único para mantenerse en el cargo hasta el año 2031.








