El 82 por ciento de los escolares y adolescentes en México, además del 74 por ciento de los preescolares, superan los límites de consumo de sal establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), según datos del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO).

Mientras la OMS recomienda un máximo diario de dos gramos de sodio —equivalentes a cinco gramos de sal—, la ingesta real suele duplicar esta cifra. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), los principales detonantes en la dieta infantil son los lácteos, cereales, carnes procesadas, condimentos y snacks salados.

Especialistas alertan que este hábito nocivo incrementa la presión arterial desde temprana edad, elevando considerablemente el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, obesidad, cáncer gástrico, osteoporosis y problemas renales en la etapa adulta.

Frente a este panorama, la OMS impulsa diversas estrategias preventivas, como la reformulación industrial de los alimentos, la regulación de entornos escolares y la aplicación de un etiquetado frontal claro. Asimismo, los expertos aconsejan priorizar alimentos frescos, reducir el uso de aderezos procesados y eliminar el salero de las mesas familiares.