Las cápsulas espaciales de la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA), unidas bajo la misión BepiColombo, se separaron con éxito de su nave nodriza para encarar el tramo final hacia Mercurio tras más de ocho años de trayectoria y 10 mil millones de kilómetros recorridos.

Los controladores en Alemania confirmaron la maniobra mediante señales de radio tras dos horas de espera a más de 200 millones de kilómetros de distancia. Si el plan continúa sin contratiempos, ambas naves entrarán en órbita en noviembre y se separarán en diciembre para cartografiar el planeta desde distintas altitudes.

Lanzada en octubre de 2018 y con un costo de 2 mil millones de dólares financiados mayoritariamente por la ESA, la misión reutilizó nueve sobrevuelos planetarios para frenar su velocidad. A partir de la próxima primavera, los orbitadores analizarán el campo magnético, el interior denso y los procesos geológicos de un mundo extremo donde las temperaturas superan los 427 grados Celsius, un entorno diseñado para resistir condiciones equivalentes a operar junto a un horno de pizza.