El Departamento de Defensa de Estados Unidos sometió a pruebas de polígrafo a alrededor de 50 integrantes del Estado Mayor Conjunto como parte de una investigación para identificar posibles filtraciones de información clasificada a periodistas, de acuerdo con funcionarios citados por The New York Times y CBS News.
La investigación se intensificó después de que diversos medios publicaran información sobre el impacto de la guerra con Irán en las reservas de armamento estadounidense. Entre los datos difundidos se encuentran reportes sobre una reducción de existencias de misiles de largo alcance y de interceptores utilizados por sistemas de defensa como Patriot y THAAD.
Los interrogatorios mediante polígrafo se realizaron durante agosto y buscaron determinar si integrantes del Joint Staff proporcionaron información clasificada a medios de comunicación, particularmente datos relacionados con la disminución de las reservas de municiones. En esa estructura trabajan entre mil 500 y 2 mil funcionarios militares y civiles.
El Pentágono confirmó que mantiene investigaciones sobre filtraciones, aunque evitó pronunciarse específicamente sobre el personal sometido a las pruebas. El portavoz Sean Parnell señaló que la dependencia toma “muy en serio” cualquier filtración de información clasificada y considera fundamental protegerla para garantizar la seguridad de las tropas y de Estados Unidos.
La preocupación por las reservas militares no es nueva. Un informe del Servicio de Investigación del Congreso publicado en marzo señaló que legisladores habían solicitado información sobre las existencias de municiones después del inicio de las operaciones estadounidenses contra Irán. El Pentágono, sin embargo, ha sostenido públicamente que dispone de suficientes armas y que los niveles exactos son información operacional sensible.
La investigación ocurre mientras la administración de Donald Trump enfrenta cuestionamientos sobre el costo militar y la duración de la guerra con Irán.







