El índice de precios de los alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) registró un incremento mensual del 1.9 % durante el mes de agosto. El organismo multilateral atribuyó esta aceleración a la combinación de condiciones climáticas extremas, como veranos atípicos y el impacto del fenómeno de El Niño, con las tensiones geopolíticas que continúan alterando los canales de distribución y comercio internacional.
El informe ubica al azúcar como el insumo con el mayor aumento, reportando un alza intermensual del 11.9 % debido a las previsiones a la baja en los rendimientos agrícolas de Europa y Asia, sumadas a la menor producción esperada en Brasil. Asimismo, el trigo experimentó una subida del 15 % en comparación con el año anterior por las trabas persistentes a las exportaciones en la cuenca del mar Negro derivado del conflicto armado entre Rusia y Ucrania, mientras que el maíz avanzó un 2.5 % presionado por el encarecimiento de fertilizantes y la fuerte demanda para la industria de biocarburantes.
Ante este panorama, la FAO recortó sus proyecciones para la cosecha mundial de cereales en 2026 a 2,980 millones de toneladas, un ajuste a la baja del 2 % frente a los récords históricos del año anterior. A excepción de la carne de vacuno, que mostró un retroceso tarifario ante la mayor oferta procedente de Sudamérica y Oceanía hacia los mercados asiáticos, prácticamente el resto de las materias primas alimentarias mantuvieron su sesgo al alza.







